"Prejuicio" se llama uno de los mayores retos de mi vida. Si hubiesen olimpiadas de defectos, fijo sería medallista olímpica prejuiciosa. Y es que van más allá de criticar o comportarse prejuicioso con los demás, muchas veces estamos tan predispuestos a lo que "puede pasar", a lo que "debería ser", que nos limitamos a ya no hacer nada porque "no vaya a ser..." Sí, es tan tonto como se lee.
Sin embargo, muchas decisiones importantes de nuestra vida se basan en experiencia, en la memoria. Desde cosas aparentemente pequeñas como escoger una comida o un programa de tv, hasta el pensar en entablar una relación con alguien, ya sea de amistad o algo más, hacer nuevas actividades, conocer lugares a donde no se ha ido, enfrentarse a situaciones que no se han vivido. Entonces, nuestra memoria entra en escena a gritar "¡OJO, MUCHO OJO!" y si no lo sabemos manejar, terminamos limitándonos más de lo que creemos, cerramos más puertas de las que abrimos y el resultado definitivamente no será la felicidad.
De muchas maneras, varios personajes nos han resaltado que somos lo que pensamos. En mi caso, cualquiera podría decir que a mis 29 años "debería" tener esposo, hijos y hasta debí haber aprendido a cocinar (jajaja ok, eso tal vez sí). ¿Será que soy un fracaso como mujer por no estar en esa situación? No. De igual manera, no lo soy si no tengo 2 maestrías y un doctorado, o si no visto ropa de marca, o si no tomo y me drogo, o si no escucho x o y música o frecuento x lugares. Y, ¿qué tienen que ver los prejuicios ahí? Que si no es como uno cree que "debe ser", se excluye, se margina y a veces hasta se insulta y ofende. Empezando con uno mismo, y con cosas sencillas: Si no somos esto o aquello, si no tenemos tal cosa, si no estamos en tal posición en cierto momento de nuestra vida, ¿no somos felices? En realidad, depende de uno, y esto, repetido crónicamente en nuestro cerebro, nos puede llegar a convencer, se convierte en nuestra "realidad".
Por fe, debo aprender a ser tolerante. Es decir, que no todo lo que yo diga es verdad absoluta. El realmente practicar que "en la diversidad está la riqueza". Ser lo suficientemente respetuosa para pensar que no por ser diferente es malo o bueno: es diferente. Los prejuicios dividen, limitan, evitan nuevas experiencias. La tolerancia une, enriquece. Muerte/vida. Se elige todos los días. Y los días que he dicho "sí", créanme que han sido muy buenos y gratificantes.
Si con algo tenemos prejuicios es con la religión. En mi medio, la Católica, o sea mi religión. Empezando por mí, he botado tantos prejuicios (convertidos en paredes) que en su momento tuve en cuanto a la Misa, los sacerdotes, los sacramentos, y tantas otras cosas, que de verdad me dí cuenta que los prejuicios van de la mano de la ignorancia. Se imaginan si a mí, estando "dentro" de la Iglesia con mi poco conocimiento me pasa eso, cuánto más le pasa a la gente que no la conoce en absoluto. Por eso ya no le doy importancia a la mayoría de ataques contra la misma, porque estoy convencida que si conocieran realmente de lo que hablan, diferirían. Y a casi nadie "le gusta tocar ese tema" quizás por eso, porque implica un amplio conocimiento de lo que se está hablando. No lo menciono tampoco para atacar, al contrario, para invitar a que abran un poco la mente. No es por casualidad que tiene más de 2000 años de existir. Tampoco que Jesús haya partido la historia de la humanidad en un antes y después, que la Biblia sea el libro más estudiado de la historia y con ella su protagonista. ¿Por qué criticar a alguien que trata de cultivar valores humanos a través de su participación en la Iglesia? ¿No es eso mejor que no intentarlo en absoluto? No cualquiera se atreve, y quien lo hace, seguro va de la mano de Dios, no lo hace por fuerza propia.
Es una lucha diaria, pero sí se puede. En un país lleno de negativismo y violencia a todo nivel, no es cualquier cosa, es aun más enriquecedor. Botar mis propios prejuicios ha sido, honestamente, una de las mayores victorias de mi vida, y eso que no he terminado...